¿Qué es la vida? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué? Miles de preguntas como estas rondaron las cabezas de muchos grandes antes que la mía, y estos días, y parándome a pensar en las penurias y desgracias que sufren los marineros de este navío llamado Tierra, me di cuenta de la relevancia de sus respectivas respuestas.
La vida es un milagro, indudable, un misterioso milagro del que solo alcanzamos a entender aquello que la ciencia o la filosofia consiguen mostrarnos, sin embargo pese a ser algo tan sumamente desconocido todo el mundo opina y posee su propia verdad sin llegar a conocerla totalmente (desgraciadamente, esto ocurre en todos los temas). Por ejemplo, un tema de actualidad, el aborto, la gente discute sobre él y yo me pregunto ¿saben lo qué es realmente? Yo no lo se y esta incertidumbre es algo que me provoca una inmensa desorientación. Cuestiono a mayores y jóvenes, a aquellos que se creen doctos en la materia, unos me contestan que con la muerte del feto no se pierde nada porque no hay nada vivo, pero ¿cómo saben qué no está vivo? ¿aunque no este vivo, es ético eliminar la posibilidad de una vida? No lo se. Por otro lado vuelvo a preguntar lo mismo y con el mismo convencimiento y cegación que los anteriores me responden con rotundidad, “matar a un bebe es un asesinato ¿no?”, pero ¿cómo saben qué es un bebe?. Y ante esta discrepancia tan atroz se me seca el cerebro y enmudecen mis labios, pues no saben, no conocen, no empatizan…mas si opinan y si juzgan.
Respecto al para qué que anunciaba antes, creo que debo decir que dicha cuestión me causa sino la misma más contrariedad que la anterior. Un niño nace, sus padres lo educan, termina sus estudios, con el fin de que le faciliten un trabajo, decide la pareja con la que formará su familia, tiene hijos, se jubila y a morir se ha dicho ¿qué aliciente hay aquí? ¿por qué cuando decides salirte del esquema te tachan de extraño, loco..? ¿Es que si adquieres conocimientos con el único fin de disfrutar, son inútiles? ¿Por qué has de limitar tu libertad atandote a otra persona? ¿Por qué tienes que hipotecar tu vida a unos seres a los que todavía no quieres? ¿Por qué cuando alcanzas una edad te imponen el esperar al frío aliento de la muerte? No lo entiendo, aunque cavilando por mi mente se me ocurrió una respuesta, por tradición. Por tradición, pensaban que vivían para contraer matrimonio y procrear, porque así lo dictaminaban las creencias de esa sociedad; entonces llego a la conclusión de que la respuesta a ese “para qué” se encuentran en nuestras creencias, por ejemplo en las religiones. ¿Y si Marx se equivocase? ¿y si la religión no fuese el opio sino el esquema de conducta, los límites del pueblo?
Y finalmente ¿por qué? Soy bastante esceptica en casi todo, pero me paro a observar los detalles, los acontencimientos que me llevan, y me pregunto ¿casualidad? Observo la inmensidad del cielo, las nubes, las estrellas… bajo la mirada y veo la sonrisa de un niño, la bondad altruista, la belleza de la naturaleza, su aroma…y dirijo mis pupilas al frente y me doi cuenta que ha pasado el tiempo ¿qué es el tiempo? Pasa sin darnos cuenta, es incorporeo, intangible, mas sabemos que existe porque sentimos sobre nosotros sus hilos, cual marionetas en sus manos de titiritero. Todo esto me abruma, el mundo parece tener sentido, un fin, un objetivo…pero quién elige una respuesta en este océano de versiones. La razón me dice que dos más dos son cuatro y que el cuatro no nace si no es resultado de esos sumandos, pero mi inteligencia no es suficiente para conseguir averiguar el signo que falta entre los dos primeros números. Lamento no tener las respuestas, aunque quizás mi mente no este capacitada para procesar esta información; me daría miedo pensar que estamos solos y frío pensar que alguien vigila todos mis pasos.
En una empresa peliaguda me he encauzado, pero necesito, al igual que todos, saber por qué vivo, para qué y cual es mi objetivo en este camino que empiezo a emprender. No soporto pensar que “para qué nacerá la gente, si nacer o morir son indiferentes”.
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martes, 5 de mayo de 2009
lunes, 6 de abril de 2009
¿Hacia dónde vamos?
De unos días a esta parte, todos hemos estado a modo de estatuas, perplejos ante el televisor, pendientes del resultado de la famosa cumbre del G-20 y realmente me pregunto ¿por qué? ¿teníamos algo que ganar? ¿pensábamos que íbamos a tener un papel medianamente relevante en dicho acontecimiento? Pues no, no poseíamos la más mínima esperanza, bueno, salvo algún iluso que todavía se creía la competencia envuelta en una impresionante demagogia de nuestro presidente, pero ahí estuvimos, y vimos la ansiada foto de Zapatero. No es mi objetivo parecer extremista, ni excesivamente crítica, aunque no me queda más remedio, pues lo único que más o menos sigue una línea constante en nuestro panorama político es que vamos llevados por la inercia de aquellos que avanzan, ya sea EEUU, Inglaterra, Francia…el caso es que no damos ni un paso por iniciativa propia, y cuando lo hacemos, es en cosas tan sumamente maravillosas como considerar que las mujeres necesitamos un ministerio que corrobore, por si algún español en pleno siglo XXI no se ha dado cuenta, que somos iguales que nuestros compañeros varones.
España, bueno, más bien, nuestros políticos, no conciben que el progreso, la libertad de actuación, el desarrollo de nuestras posibilidades, no se encuentra tanto en el aparentar esa falsa modernidad, como en la búsqueda de competitividad con las otras naciones, y pensareis “no tenemos armas para librar esa batalla”, pero os equivocáis, porque estáis prestando atención a aquellos ámbitos en los que ellos, los otros, tienen el poder y lo que hay que hacer es buscar qué puede ofrecer España al mundo que no pueden ofrecer el resto y ¿qué es? Pues tendría que estudiarlo y por lo que veo muy afondo, pero si puedo decir algo que no se puede negar, y es q
ue explotando nuestros recursos naturales seríamos autosuficientes, energéticamente hablando, e incluso tendríamos la posibilidad de exportar con lo que obtendríamos numerosos beneficios; también es sabido por todos la famosa fuga de cerebros, ¿qué ocurriría si dotásemos a esas mentes inquietas y ansiosas de conocimiento de medios para que investigasen, para qué llenasen las lagunas que posee el mundo de la ciencia? ¿y si dejásemos que nuestros genios fuesen profetas en su tierra? ¿Qué ocurriría? Pero, qué le vamos a hacer, en esta cuadrada realidad que nos muestran no cabe estimación a lo propio y, en cambio, si adoración a lo ajeno.
Además, por si poco dolorosa nos resulta esta atmosfera de sumisión en la que nos hayamos sumergidos, nuestros queridos representantes hacen ostentación de ella y no contentos, nos ofrecen como placebo, un triste guiño de las potencias económicas. Sin irnos más lejos, un ejemplo de ello, nos lo representa con gran magistralidad Zapatero en la ansiada foto con el presidente estadounidense, y es que parece no darse cuenta de que esta situación, desgraciadamente, reitera lo que España ha vivido durante, prácticamente, toda su historia. No somos un país rico, ni económica ni tecnológicamente hablando, lo sabemos y también sabemos que eso nos obliga a sufrir una enorme dependencia y que nos fuerza a vender nuestro servicio a intereses ajenos; lo cual, bajo mi punto de vista, origina numerosos quebraderos de cabeza a los ciudadanos de a pie, que, como se suele decir, "sin comerlo, ni beberlo", se ven inmersos en horripilantes contiendas, sin irnos muy lejos el 11-M. Solución: que nuestros políticos encuentren el equilibrio entre salvaguardar las relaciones internacionales, puesto que vivimos en un mundo globalizado, y la consecución de cierta autosuficiencia que haga menguar dicha subordinación, porque de no ser así, España volverá a encontrarse expuesta a vaivenes foráneos y, es conocido por todos, que en caso de que necesitemos ayuda, estaremos solos, a los hechos me remito. Bueno, concretando y volviendo un poco a la famosa foto, creo que ese apretón de manos, simboliza el retorno, como recientemente ocurrió con Aznar y Bush, a la desnudez de España ante el deseo de EEUU, y que conste que yo, al igual que el resto del planeta, tengo mis esperanzas puestas en el tan importante “logro progre” de los tiranos del mundo.
Yo, tras reflexionar largo y tendido sobre el tema, pienso que el problema reside en que los españoles, ya no creen en España, tanta crítica hemos hecho al atraso estructural, que no cultural, que teníamos, que hemos olvidado nuestros tesoros. Mas opino que pueden resurgir, que van a resurgir, pues tenemos que volver a darnos cuenta que no solo de pan vive el hombre, y que no tendremos a la NASA para que nos muestre llanuras en Marte, pero que Machado nos legó “Campos de Castilla”, que aunque no fuimos la fuente del movimiento urbano, si lo fuimos del flamenco, que los rascacielos no hacen sombra a la Al-hambra, que no queremos armas nucleares, que nos sobran “diez cañones por banda”…España es una maravilla, defendedla vosotros, políticos, que podéis.
Hoy día y muy a mi pesar, he de reconocer que si algún resquicio nos quedaba de aquel ideal de la política de Pericles, ya ha desaparecido y con él la oratoria y el interés, de aquellos que eran artistas, de rodearse de la sabiduría del momento, porque esas eran las herramientas del político, las herramientas del artista, con ellas se adoraba aquello que se defendía, y se hacía hasta sus últimas consecuencias, daban “la vida y el alma a un desengaño”. ¿Volverán las musas de la política? Espero sinceramente que sí, las necesitamos, necesitamos que recompongan “los muros de la patria mía” que “si un tiempo fuertes, ya desmoronados”.
En síntesis, la política es un arte y el arte se siente, se ama, además este rige algo tan tierno como nuestras rutinas, por eso es tan importante, porque sus artistas nacieron con el don de moldear las palabras y los actos esculpiendo el rostro de las necesidades de aquellos a los que representan, por ello, responsabilidad nuestra es no dejar que espíritus desvirtuosos ensucien el inmaculado lienzo de la política.
España, bueno, más bien, nuestros políticos, no conciben que el progreso, la libertad de actuación, el desarrollo de nuestras posibilidades, no se encuentra tanto en el aparentar esa falsa modernidad, como en la búsqueda de competitividad con las otras naciones, y pensareis “no tenemos armas para librar esa batalla”, pero os equivocáis, porque estáis prestando atención a aquellos ámbitos en los que ellos, los otros, tienen el poder y lo que hay que hacer es buscar qué puede ofrecer España al mundo que no pueden ofrecer el resto y ¿qué es? Pues tendría que estudiarlo y por lo que veo muy afondo, pero si puedo decir algo que no se puede negar, y es q
ue explotando nuestros recursos naturales seríamos autosuficientes, energéticamente hablando, e incluso tendríamos la posibilidad de exportar con lo que obtendríamos numerosos beneficios; también es sabido por todos la famosa fuga de cerebros, ¿qué ocurriría si dotásemos a esas mentes inquietas y ansiosas de conocimiento de medios para que investigasen, para qué llenasen las lagunas que posee el mundo de la ciencia? ¿y si dejásemos que nuestros genios fuesen profetas en su tierra? ¿Qué ocurriría? Pero, qué le vamos a hacer, en esta cuadrada realidad que nos muestran no cabe estimación a lo propio y, en cambio, si adoración a lo ajeno.Además, por si poco dolorosa nos resulta esta atmosfera de sumisión en la que nos hayamos sumergidos, nuestros queridos representantes hacen ostentación de ella y no contentos, nos ofrecen como placebo, un triste guiño de las potencias económicas. Sin irnos más lejos, un ejemplo de ello, nos lo representa con gran magistralidad Zapatero en la ansiada foto con el presidente estadounidense, y es que parece no darse cuenta de que esta situación, desgraciadamente, reitera lo que España ha vivido durante, prácticamente, toda su historia. No somos un país rico, ni económica ni tecnológicamente hablando, lo sabemos y también sabemos que eso nos obliga a sufrir una enorme dependencia y que nos fuerza a vender nuestro servicio a intereses ajenos; lo cual, bajo mi punto de vista, origina numerosos quebraderos de cabeza a los ciudadanos de a pie, que, como se suele decir, "sin comerlo, ni beberlo", se ven inmersos en horripilantes contiendas, sin irnos muy lejos el 11-M. Solución: que nuestros políticos encuentren el equilibrio entre salvaguardar las relaciones internacionales, puesto que vivimos en un mundo globalizado, y la consecución de cierta autosuficiencia que haga menguar dicha subordinación, porque de no ser así, España volverá a encontrarse expuesta a vaivenes foráneos y, es conocido por todos, que en caso de que necesitemos ayuda, estaremos solos, a los hechos me remito. Bueno, concretando y volviendo un poco a la famosa foto, creo que ese apretón de manos, simboliza el retorno, como recientemente ocurrió con Aznar y Bush, a la desnudez de España ante el deseo de EEUU, y que conste que yo, al igual que el resto del planeta, tengo mis esperanzas puestas en el tan importante “logro progre” de los tiranos del mundo.
Yo, tras reflexionar largo y tendido sobre el tema, pienso que el problema reside en que los españoles, ya no creen en España, tanta crítica hemos hecho al atraso estructural, que no cultural, que teníamos, que hemos olvidado nuestros tesoros. Mas opino que pueden resurgir, que van a resurgir, pues tenemos que volver a darnos cuenta que no solo de pan vive el hombre, y que no tendremos a la NASA para que nos muestre llanuras en Marte, pero que Machado nos legó “Campos de Castilla”, que aunque no fuimos la fuente del movimiento urbano, si lo fuimos del flamenco, que los rascacielos no hacen sombra a la Al-hambra, que no queremos armas nucleares, que nos sobran “diez cañones por banda”…España es una maravilla, defendedla vosotros, políticos, que podéis.
Hoy día y muy a mi pesar, he de reconocer que si algún resquicio nos quedaba de aquel ideal de la política de Pericles, ya ha desaparecido y con él la oratoria y el interés, de aquellos que eran artistas, de rodearse de la sabiduría del momento, porque esas eran las herramientas del político, las herramientas del artista, con ellas se adoraba aquello que se defendía, y se hacía hasta sus últimas consecuencias, daban “la vida y el alma a un desengaño”. ¿Volverán las musas de la política? Espero sinceramente que sí, las necesitamos, necesitamos que recompongan “los muros de la patria mía” que “si un tiempo fuertes, ya desmoronados”.
En síntesis, la política es un arte y el arte se siente, se ama, además este rige algo tan tierno como nuestras rutinas, por eso es tan importante, porque sus artistas nacieron con el don de moldear las palabras y los actos esculpiendo el rostro de las necesidades de aquellos a los que representan, por ello, responsabilidad nuestra es no dejar que espíritus desvirtuosos ensucien el inmaculado lienzo de la política.
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